3.20.2016

Mi último sueño



Acabo de tener un sueño que recuerdo bastante bien, con detalles. Y es que me he despertado de golpe, yo creo que de la risa...
Entré en un imponente iglesia llena de gente, en la que lo primero que me sorprendió fue ver entre el nutrido grupo de autoridades personas que acostumbras a ver más en los bares que en estos sitios. Llegué tarde, al sermón, en el momento que el "mosén"  pedía a sus feligreses que en vez de decir "oremos" dijeran "Rosendo" ¡flipa!
Después pidió que saliera a leer alguien que había tenido algún problemilla con las drogas (no recuerdo bien la palabra, pero lo entendí). Salió una larga fila de jóvenes y no tan jóvenes que se tenían que poner de perfil para verles a todos, tipo concurso de misses. Tenía a mi lado una joven sentada en el suelo con media cabeza rapada, un pendiente en la nariz y el brazo lleno de tatuajes que empezó a reír tirándose larga al suelo al ver a su hermano y sus coleguillas; risa que me contagió y, se acabó el sueño.
Y es que los sueños son una película de la realidad y la ficción, el presente y el pasado, el orden y la rebeldía...
El viernes por la tarde haciendo tiempo para ir de vinos y tapas entramos en una conocida Iglesia de Barcelona de estilo gótico, donde el "guía" nos explicaba con gracia cosas referentes a la misma (lo que no sabía se lo inventaba). Y hoy cumple años un amigo que cada domingo dice: "otro domingo sin ir a misa ni creer en dioses ¡copón!"

https://www.youtube.com/watch?v=XUJClv5c0H4



2 comentaris:

Joana ha dit...

Un somni divertit, això s'ha de gaudir!
Jo dic com el teu amic.. :)

joan gasull ha dit...

de fet l'església no dóna per gaire més que per un fart de riure, per no plorar. Tu ves rient cada cada minut de riure és una hora més de vida.