12.13.2012

Café sin azúcar


Hace dos o tres semanas fuimos testigos sin querer de una conversación de esas que te dejan un sabor agridulce en la boca y, un lío en la cabeza.
Una pareja joven con criaturas se saludaron con otra, aparentemente de más edad, que estaba allí; enseguida entablaron conversación de conocidos, digamos, sin demasiado apego, al cabo de rato tomaron unos cafés y se fumaron unos cigarros. Yo les seguía sin demasiado interés, más que nada me llegaban las voces por la proximidad y también porque todo y ser extranjeros, se entendía perfectamente lo que decían, hablaban en castellano con acento sudamericano (no quiero dar detalles).
La conversación derivó hacia los juegos de azar, el bingo concretamente, la pareja joven dijo que habían ido un día a jugar unos euros y, que la suerte les sonrió con uno y, que como estaban "pelaos", así como cobraron se fueron... El otro hombre les preguntó si habían ido a Billares a Barcelona, a lo que contestaron que no, que si no tenían con quien dejar los niños, etc. Total que quedaron en llamarse para quedar e ir juntos. Hasta aquí una conversación normal, cada uno emplea su tiempo libre y su dinero en lo que quiere ¿No? 
En aquel momento algo me debió de interesar más y me "perdí" de la tertulia. Al poco rato otra vez mi cerebro captó las voces... por lo que me pareció entender el hombre que habló de Billares pasaba apuros económicos (su voz me llegaba más alejada), a lo que la joven "pizpireta" enseguida le dio la solución: "vas a Servicios Sociales y te dan de todo, carros de comida y, a una familia subsahariana les pagaron la factura (de luz creo recordar) de más de 200€..." En este punto mi indignación ya había crecido mucho, y no por la familia subsahariana precisamente... Se lo comenté a quien estaba a mi lado porque aunque debíamos de escuchar lo mismo no nos habíamos pronunciado al respecto. Sin querer escuchar más y, amargándonos una mañana soleada, nos levantamos y nos marchamos.
Los que me conocéis sabéis que nunca he hecho juicios anticipados, ni me he creído lo que se dice por la calle, pero esta conversación, junto con alguna otra cosa que voy viendo en el día a día, me hace desconfiada ¡Eso le faltaba a la persona que tenía a mi lado!
Total, nosotros no tomamos café, pero de haberlo hecho habría resultado amargo, como un café sin azúcar.
Para el post me ha dado al idea este artículo.

2 comentaris:

joan gasull ha dit...

Jo sempre dic que es molt injust que hi hagi gent sense sostre, però en molts casos ha estat més que buscat.
La gent ha d'aprendre a guardar.......

Glòria ha dit...

Doncs aquests ja veus quin tren de vida portaven... però què, ja estan els Serveis Socials... em va fer molta ràbia, Joan.